Aunque hayamos hecho que la música perdure para siempre con la fonografía, es desolador saber de repente que quien ha creado el sonido que tantas veces me ha llevado a lugares mejores de la mente ya no está. Adiós, Rick. Siempre seguirás tocando en el gran concierto en el cielo.
Y mientras tanto Roger Waters con perfecta salud (y que le dure muchos años, faltaría más)
Que no está muerto lo que puede yacer eternamente.
16 September 2008
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